Te propongo un ejercicio práctico. Baja a un quiosco y cómprate un periódico (sí, de esos de papel que todavía venden en bastantes sitios). No hace falta que lo abras, basta con colocarlo encima de la mesa con la portada hacia arriba. Ahora busca esta misma cabecera en Internet. Empieza el juego: te toca encontrar diferencias.
Seguro que hay unas cuantas. Probablemente la versión online incluye noticias más actuales, más cantidad, quizás algún video. También estoy seguro de que las diferencias se limitan a lo superficial. Pocas cosas han cambiado en la manera en la que los medios convencionales distribuyen sus contenidos a través de la red. El gran cambio es la manera en que tú buscas la información.
El consumidor de Internet hoy ya no se conforma con abrir la portada de El Pais, de El Mundo, o de Terra y leer la selección de contenidos que han enlatado para nosotros… porque si nos ceñimos a lo que estas cabeceras consideran importante nos estaríamos perdiendo todo lo demás.
Si cada uno de nosotros está interesado en temas distintos… ¿por qué deberíamos conformarnos con lo que el editor de un periódico ha seleccionado para todos sus lectores?
Es justo en este punto cuando sucede un cambio en la jerarquía de contenidos, cuando deja de cobrar importancia el dónde, cuando el qué se convierte en protagonista. En ese momento tomamos conciencia de que la red está llena de contenidos interesantes, y nos gustaría llegar hasta ellos.
¿Pero cómo llegar hasta los contenidos que nos interesan? Podemos estar al tanto de lo que se publica en nuestros medios y blogs favoritos mediante RSS, podemos utilizar buscadores para conocer las novedades sobre un tema, otra opción es seguir en Twitter la cuenta de nuestros bloggers, periodistas y medios favoritos, o hacer click sobre los enlaces que nos recomiendan nuestros amigos de Facebook...
Y aquí es donde cambia todo. Con el crecimiento de las redes sociales cada vez un mayor porcentaje de los contenidos que consumimos llegan a nosotros a través de otros usuarios. Surge la prescripción de contenidos, leemos lo que nos recomiendan que leamos.
El boca a boca de Internet está contribuyendo a eliminar los privilegios que suponía contar con un medio de comunicación. Hoy para que te lean quizás lo importante no sea que salgas en El País o en El Mundo, lo importante puede ser que te retwitteen @anapastor_tve o @SSantiagosegura, cuya audiencia es nada menos que de 500.000 personas. Cobran cada vez más importancia los preescriptores de contenidos. Ya no es tan importante el "dónde sales publicado", sino el "quién recomienda tu mensaje". Y esta es una diferencia que en publicidad no puede pasar desapercibida. Aquí es donde la estrategia de Social Media es clave, y esta es la razón por la que los anunciantes dedican cada vez más recursos a la comunicación online.
No, no es una burbuja, es un cambio en la sociedad. Hoy somos los usuarios (la audiencia) los que decidimos qué contenido es valioso y compartimos esta opinión con los demás. Así que recuerda: cuando mañana no sepas por qué páginas navegar, baja la ventanilla y pregunta.
