jueves, 10 de marzo de 2011

Como en aquel concurso de la tele

"Don Jose Luís, ha llegado el momento, le toca a usted decidir. El dinero o la caja."
El concursante duda. Necesita el dinero, sabe que le vendría muy bien para tapar agujeros. Pero por otro lado... quizás no consiga perdonarse perder lo que hay dentro de la caja. Levanta la cabeza, mira hacia sus amigos, y entonces lo tiene claro. "Escojo el dinero".

Sí, esa es la manera en la que he querido imaginarme el proceso. El resultado es el que todos conocemos:  esta mañana el Congreso de los Diputados ha aprobado el Decreto Ley que aumenta los requisitos para las cajas, obligándolas de facto a convertirse en bancos. Zapatero ha elegido el dinero, y nosotros nos hemos quedado sin el contenido de las cajas.

Dentro de unos meses las cajas podrían empezar a salir a bolsa pasando a convertirse paulatinamente en empresas netamente privadas. Se espera con ello que las cajas consigan sanear sus cuentas y así se eviten mayores gastos por parte del FROB (ese fondo público que últimamente gasta millones en proveer de capital a cajas y bancos). Previsiblemente España contribuirá a calmar a los voraces mercados financieros aumentando la confianza en nuestra deuda pública.

Desde ahora las antiguas cajas empezarán a operar como bancos, responderán solamente ante sus inversores, cotizarán en bolsa y repartirán sus beneficios en forma de dividendos. "Escogerán el dinero".

Está terminando el programa, y el público empieza a preguntarse ansioso qué es lo que habría dentro de las cajas. El presentador pide a la azafata que abra la caja. La azafata la abre, mira directamente hacia el público y dice "Os habéis quedado sin Obra Social".

De ahora en adelante desaparecerá la figura de las cajas, desaparecerá la obligación de estas instituciones de repartir sus beneficios en forma de Obra Social. Esto no quiere decir que se vayan a acabar por completo las inversiones sociales, pero ahora dependerán exclusivamente de la política de responsabilidad social de los nuevos bancos y de lo que decidan como empresas.

Es posible que perdamos inversiones en proyectos de inclusión social, becas, difusión cultural, rehabilitación de edificios... y, también, habremos llegado al final de la multitud de campañas de comunicación realizadas por las distintas cajas para difundir su Obra Social.

Se acabaron las campañas de comunicación corporativa encabezadas por las cajas de nuestro país. Una pequeña vista atrás nos basta para recordar como durante los últimos años han sido estas cajas quienes más han invertido en campañas de concienciación social. Campañas enfocadas a difundir su marca desde el punto de vista publicitario, pero que al fin y al cabo no dejaban de realizar una función social concienciándonos de los problemas de nuestra sociedad.

Me gustaría cerrar esta entrada con uno de los anuncios que más me ha impactado en los últimos años y que es un buen ejemplo de la comunicación social a la que me refiero. El anunciante era Caja Madrid, el producto su Obra Social.



La azafata ha abierto la caja, pero el concursante ya se va hacia su casa con el dinero.

viernes, 4 de marzo de 2011

Dile a esos vaqueros que se callen

La mayoría de las veces, la gente suele mirar hacia atrás recordando canciones, películas o series de moda. Supongo que es parte de nuestra enfermedad como publicistas que cuando miramos hacia atrás terminemos siempre deteniéndonos en los anuncios que nos han marcado.

Hoy me he sentado a recordar lo que fue una tendencia a finales de los noventa, la de los anuncios de vaqueros. Durante esos años eran marcas como Caster y Levis las que marcaban el paso (quién no recuerda spots como el Bombastic de Levis y la réplica de Caster Jeans). Impactantes, provocadores y memorables. Aunque Levis ha seguido innovando con sus anuncios, es verdad que nunca volvió a darse un torrente creativo como el de aquellos años.

Tan impactantes fueron esos anuncios, tan sublimes en muchos sentidos, que se llegaron a realizar verderas obras para el recuerdo. Ese es el caso del spot que me gustaría recordar hoy. En 1999 Solido Khakis emitió, durante apenas unos días, un anuncio en televisión que ponía encima de la mesa el tema del maltrato infantil.


Buscaban impactar y lo consiguieron, en apenas unos días la opinión pública se lanzó de cabeza contra el anuncio. Se acusó a la marca de frivolizar sobre un tema tan delicado simplemente para vender pantalones. La respuesta fue rápida y tal vez aún más polémica: el Ministerio de Fomento prohibió la emisión del anuncio y, posteriormente, la emisión de una versión moderada por el anunciante.

Desde luego el anuncio levantó ampollas. Era la primera vez en nuestro país que un spot se atrevía a sacar a la palestra un tema tabú como es el drama del maltrato infantil y de los abusos.

Años más tarde todavía vemos que, aunque el maltrato doméstico sea un problema reconocido y desde las instituciones se luche contra la violencia de género, todavía no nos hemos atrevido a hablar abiertamente de las víctimas más débiles e indefensas.

En España murieron 77 menores entre 1996 y 2008 debido a los maltratos y abusos de sus padres. Algunos estudios estiman que 8 de cada 100 niños podrían sufrir maltrato físico y/o psicológico, solo el 10% de los casos saldrían a la luz.

Hace 12 años un anuncio de pantalones quiso que hablásemos del tema. Nosotros respondimos mandándolo callar.